¿Resisten mejor a largo plazo los niños con TOC con terapia o con medicación tras un primer fracaso?
Los trastornos obsesivo-compulsivos en niños y adolescentes pueden causar un sufrimiento significativo y alterar gravemente su vida cotidiana. Cuando la terapia cognitivo-conductual, considerada como el primer tratamiento recomendado, no da los resultados esperados, ¿qué hacer después? Una investigación reciente siguió durante tres años a cincuenta jóvenes de entre 7 y 17 años que no habían respondido a una primera serie de sesiones de terapia. Estos jóvenes fueron asignados al azar para recibir ya sea una continuación de la terapia, ya sea un tratamiento medicamentoso a base de sertralina, un antidepresivo utilizado con frecuencia en estos casos.
Los resultados muestran que ambos enfoques permiten una mejora duradera. Después de tres años, el 92 % de los participantes presentaban una reducción notable de sus síntomas. Entre ellos, el 77 % estaban en remisión completa, es decir, casi no mostraban signos de la enfermedad, y el 15 % solo tenían síntomas leves. No se observó ninguna diferencia significativa entre aquellos que habían continuado con la terapia y los que habían tomado el medicamento. Esto significa que ambas opciones son eficaces a largo plazo para niños y adolescentes que no responden bien a la primera fase del tratamiento.
La terapia cognitivo-conductual ayuda a los pacientes a modificar sus pensamientos y comportamientos exponiéndolos progresivamente a sus miedos, al tiempo que les impide repetir sus rituales compulsivos. La sertralina, por su parte, actúa aumentando los niveles de serotonina en el cerebro, una sustancia que influye en el estado de ánimo y la ansiedad. Durante el estudio, algunos jóvenes experimentaron efectos secundarios moderados como agitación o trastornos del sueño, pero no se reportaron efectos graves. La mayoría toleró bien el tratamiento, ya fuera la terapia o el medicamento.
Estas observaciones confirman la importancia de adaptar el tratamiento según las necesidades de cada paciente. En lugar de considerar un fracaso inicial como un callejón sin salida, es posible proponer una alternativa que puede llevar a una mejora significativa. Las familias y los cuidadores pueden, por lo tanto, considerar estas dos soluciones con confianza, sabiendo que cada una ofrece reales posibilidades de bienestar a largo plazo. Lo importante es no rendirse después de un primer intento fallido y seguir buscando el método más adecuado para cada situación.
Nos références
Référence originale
DOI : https://doi.org/10.1007/s00787-026-03009-3
Titre : Three-Year Follow-Up of children and adolescents with OCD Who Did Not Respond to Initial Cognitive-Behavioral Therapy (CBT): Outcomes of Continued CBT vs. Sertraline
Revue : European Child & Adolescent Psychiatry
Éditeur : Springer Science and Business Media LLC
Auteurs : Gudmundur Skarphedinsson; Bernhard Weidle; Nor Christian Torp; Davíð R. M. A. Højgaard; Sanne Jensen; Karin Melin; Katja Anna Hybel; Per Hove Thomsen; Judith B. Nissen; Tord Ivarsson